Cuando escuchamos las palabras "siembra" y "cosecha", las asociamos casi siempre a semillas, frutos, tubérculos u hortalizas, pero también a las acciones que se realizan hoy y los resultados del futuro. Ahora se sabe que no solo se cosechan los alimentos, desgracias o recompensas; también se cosecha el agua, pero debemos sembrarla... como lo hicieron nuestros antepasados hace milenios, quienes conocían y respetaban profundamente los elementos de la naturaleza.
Esta lectura didáctica, posee los enlaces de los diversos autores consultados para profundizar la información. Es necesario saber que cuando llueve todos se mojan, pero cuando no llueve, algunos sufren más que otros.
Esta lectura didáctica, posee los enlaces de los diversos autores consultados para profundizar la información. Es necesario saber que cuando llueve todos se mojan, pero cuando no llueve, algunos sufren más que otros.
Hace más de diez años leí sobre la experiencia en Siembra y Cosecha de Agua en la Reserva Nacional de Salinas Aguada Blanca en Arequipa (Perú) por parte de la ONG Desco; lo interesante es que se basaba en una práctica que se ha recuperado de los conocimientos ancestrales, de aquellos tiempos inmemorables cuando los primeros pobladores andinos iniciaban la domesticación de animales como el cuy, y de plantas como el pallar. Ellos descubrieron la agricultura y casi de inmediato se vieron obligados a dominar las técnicas que actualmente estudian la agronomía, topografía, economía, geología e hidrología.
Nuestra geografía andina dificultaba en el pasado la práctica de las labores agrícolas, se evidenciaba la escasez relativa de tierras de cultivo, fueron muchas generaciones de aprendizaje y perfeccionamiento para el manejo de la sagrada agua y del entendimiento de nuestra tierra la pachamama a través de diversos métodos como las milenarias andenerías; es por eso que hasta hoy perduran entre los pueblos andinos el conocimiento de lo que la ciencia luego llamaría recarga hídrica del suelo, subsuelo y acuíferos así como de captación o almacenamiento de agua de lluvia, entre otras antiguas técnicas, hoy en proceso de recuperación.
Por ejemplo, la construcción de andenes, es un conocimiento que data desde hace 5000 años y que tuvo su expansión durante el imperio Wari; pero fueron los incas quienes mejoraron las técnicas; se han clasificado hasta 4 tipos de andenes según el perfil de inclinación de la plataforma, el tipo de muro de contención y el sistema de riego. Según Luis Masson Meiss, investigador de los sistemas de andenería, en Perú existen aproximadamente un millón de hectáreas en andenes, de ellos solo se explotan efectivamente un 25%. No se cuenta con un inventario actualizado y confiable de esta extraordinaria obra de ingeniería legada por los incas.

La siembra de agua se realizaba a través de diversas técnicas como la de las amunas, que consiste en tener zanjas abiertas que siguen las curvas de nivel de las punas, y que permitía conducir el agua de lluvia hasta las q´ochas (pequeñas lagunas artificiales), que luego se infiltran en la montaña para surgir aguas abajo como puquios meses después, exactamente cuando no hay lluvias y el estiaje es más marcado en la cuenca, pudiendo de esa manera realizar agricultura y poder mantener al pueblo con las provisiones adecuadas de alimentos.

El agua en los canales absorbe el calor del sol durante el día y lo irradia de nuevo por la noche, ayuda a proteger los cultivos contra las heladas. Cuanto más campos cultivados de esta manera, más grande es el efecto en el medio ambiente. Las plataformas son generalmente 4 a 10 m de ancho, 10 a 100 m de largo y de 0.5 a 1 metro de altura, construida con la tierra excavada de los canales de tamaño y profundidad similar. Los sedimentos en los canales, con algas ricas en nitrógeno y restos de plantas y animales, proporcionan fertilizante para los cultivos. Actualmente observamos waru waru cerca a la laguna de Umayo en Puno.
Los acueductos, son trabajos de ingeniería hidráulica que debemos revalorar y buscar que se consideren como una maravilla de la ingeniería civil, al igual que el santuario de Tipón en Cusco, estos acueductos conducen las filtraciones de los ríos por tramos subterráneos (galerías socavón) y por tramos descubiertos (galería zanjón). En los tramos cubiertos construyeron chimeneas de sección helicoidal cada cierta distancia (50, 100 y 120 m), con el fin de realizar el mantenimiento de las zanjas, cargar con la presión atmosférica al acueducto y mantener el régimen de flujo uniforme, el mismo que no causa erosión ni sedimentación en el canal. Las chimeneas tienen una longitud promedio aproximado de 50 m donde se puede ingresar con relativa facilidad a realizar el mantenimiento. Las paredes de estas chimeneas están revestidas con piedras canto rodado, colocados aparentemente sin aglomerante y mantienen su estabilidad a pesar de los fenómenos naturales anteriores y los recientes terremotos de 1942, 1996 y 2007 en Nazca.
Acueductos o galerías filtrantes de Nazca con chimeneas helicoidales.

Todas estas y otras técnicas fueron desarrolladas por el hombre antiguo, cuyos descendientes hoy habitan los territorios rurales de los países andinos.
La Siembra y Cosecha de Agua vuelve a tomar importancia después de cinco siglos al evidenciarse un proceso de degradación ambiental acelerado en las cuencas andinas y amazónicas, por efectos socioambientales y también como producto del Cambio Climático. “Es así que empiezan a gestarse diversas iniciativas desde las propias comunidades rurales, entidades no gubernamentales y los Estados”.

Pareciera que algunos de los proyectos que buscan trasvasar aguas desde la puna hacia las ciudades de la costa, atentan contra los principios de Siembra y Cosecha de Agua.
Los (afectados) bofedales altoandinos se convierten en un campo de litigio, pues tanto los comuneros que velan por sus llamas y alpacas; la fauna silvestre como la vicuña o el suri (ñandú andino), y las instituciones o empresas que perforan, trasvasan y extraen el líquido elemento injustamente, compiten por el agua. La mayoría de los conflictos socioambientales aquí y en el resto del mundo son por el agua. Recordemos que a más de 4000 msnm la agricultura no es viable y la crianza de llamas y alpacas se convierte en el único sustento.
Es entonces que los principios de “Enfoque Ecosistémico” cobran mayor importancia y se relacionan con la Siembra y Cosecha de Agua, ya que se requiere incrementar la cobertura vegetal o la permeabilidad del suelo en el mediano plazo y garantizar alimento para fauna doméstica pero también para la silvestre, sin generar confrontaciones por el uso del agua en los territorios comunales. Algunos alpaqueros miran a las especies silvestres como competencia de alimento para su ganado, generando desinterés y rechazo a temas de conservación de la biodiversidad y oposición al establecimiento de área naturales protegidas.
Recientemente el congreso de la república del Perú aprobó el proyecto de reforma constitucional que reconoce el acceso al “agua potable como un derecho constitucional”. Como en muchos países, consumimos agua que no es potable y hay poco acceso a ella. También en Perú se han declarado en emergencia 49 valles en 18 regiones, algo inusual; el motivo es la “crisis hídrica”, las lluvias previas a la temporada han sido focalizadas e insuficientes y los pronósticos no son alentadores.
La Cooperación Internacional, organismos mundiales como FAO en coordinación con ministerios y entidades gubernamentales de los países andinos, han trabajado los últimos años en generar conciencia a todo nivel sobre la problemática del acceso al agua. El año 2015 se realizaron en Perú cinco seminarios sobre “Siembra y Cosecha de Agua” en las regiones de Cusco, Tacna, Amazonas, Ica y Lima (Huacho), a través del Ministerio de Agricultura y Riego, en pro de un “Programa Nacional de Siembra y Cosecha de Agua” que entre otros aspectos pretende mejorar la gestión de aguas de lluvia y que se consolidará con el Programa "Sierra Azul".

Los beneficios sociales en recuperar los conocimientos del manejo del agua, inciden en el fortalecimiento de la organización social, la recuperación de formas ancestrales de trabajo colaborativo (mita, minka y ayni), la afirmación cultural, los acuerdos sociales y las capacidades generadas en ellos. También contribuye al objetivo de lucha contra la pobreza. Es loable que se esté trabajando en ello, pero los esfuerzos aún son insuficientes.

Por ejemplo entre Etiopía y Egipto existen grandes diferencias por las aguas del río Nilo a causa del megarpoyecto etíope de la presa "El Gran Renacimiento". En Perú, entre las regiones de Moquegua y Arequipa se reaviva el conflicto por el agua para el valle del Tambo, y en Tacna, en el extremo sur peruano, se retoma la propuesta de reducir agua para la gran minería para que se obtenga agua de mar a través de ósmosis inversa, sin embargo aun no existen estudios sobre la velocidad y la dirección de las corrientes marinas, ya que "si no existen zonas en el litoral tacneño con la adecuada profundidad y suficiente fuerza en la corriente marina, la acumulación de los vertimientos de aguas residuales elevadísimas en sal o sanguaza, pueden generar a mediano y largo plazo un enorme e irremediable daño al ecosistema marino".
Se debe incrementar la tarifa del servicio de agua en las ciudades para reducir su consumo ya que la población urbana y urbano-marginal no la valora, y en la agricultura casi no se aplican técnicas de riego tecnificado y se siguen irrigando muchos campos de cultivo por el sistema de gravedad, desperdiciando enormes cantidades de agua. Se suman a estos dilemas, las invasiones y el tráfico de terrenos en zonas eriazas.
Nos concentramos mucho en la problemática de la falta de agua de las grandes ciudades pero descuidamos a nuestras poblaciones rurales andinas (pre cordillera) y altoandinas (sobre 3800 msnm.), sabemos que se vienen tiempos de “sequía”, nuestros alpaqueros y campesinos también sufrirían las consecuencias de la crisis hídrica mundial, esto generará más migraciones del campo a la ciudad y se convertirá en un círculo vicioso; afortunadamente tenemos el conocimiento heredado y las herramientas para combatir en el mediano y largo plazo las épocas más secas en los Andes, a través de la Siembra y Cosecha de Agua. Sólo es cuestión de decisión política, aquí nuestros gobernantes tienen un rol muy importante y deben ser concientizados en el concepto de Enfoque por Ecosistemas.
"El manejo ecosistémico promueve el uso de los ecosistemas, sin contribuir a su degradación, pretende lograr un balance entre los recursos naturales disponibles y la demanda de la población mientras se mantiene la habilidad de los ecosistemas para su suministro de manera sostenible".
El manejo integrado de los recursos hídricos se basa en el concepto que el agua forma parte integrante de un ecosistema y constituye un recurso natural, un bien social y económico cuya calidad y cantidad determinan la naturaleza de su utilización.
Con los resultados positivos de la Siembra y Cosecha de Agua generaríamos varios beneficios adicionales, al incrementar la cobertura vegetal, ya que las plantas son las herramientas mas eficientes para los procesos del ciclo hidrológico, como la evapotranspiración (por la parte superficial expuesta al sol), la infiltración (por las raíces) y la escorrentía o formación de los ríos (por su capacidad de compactar el suelo).
Es lamentable saber que en los pocos días de lluvia, esta llegará a las quebradas, ríos y finalmente al mar, no se están atendiendo las necesidades de las poblaciones andinas, es muy triste.
Y finalmente, citando al biólogo Marco Navarro del libro “El Reto de la Conservación en Tacna: El recurso hídrico es un Servicio Ecosistémico que debe manejarse bajo los principios de la conservación”.
Difundir.
Amén.
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